52 años de la revolucion cubana

CHE: “Cuando todo Santa clara, se levanta para verte…”
diario “Diagonales”, La Plata

                                                           Por Jorge Luis Ubertalli


“Creo que estamos al borde de un colapso. Si factores ajenos a la nación intervienen, quizá se mantenga algo. De todas maneras, las fuerzas populares son tan grandes, que el colapso es inevitable. Estimo que el factor intervencionista en este momento no debe producirse por el amplio espíritu revolucionario del todo el pueblo cubano”- sostenía Ernesto Che Guevara, Comandante de la Columna 8 del Ejército Rebelde “Ciro Redondo”, en vísperas del ataque y toma de Santa Clara, llevada a cabo para impedir que el ejército enemigo pudiera comunicarse de Oriente a Occidente. Las vias de comunicación batistianas, en aquel diciembre de 1958, ya habían sido neutralizadas por los barbudos revolucionarios que comandaba Fidel, quien había ordenado al Che, ya  partido de la Sierra Maestra rumbo a La Habana, la toma de esa ciudad capital de 150.000 habitantes, nudo ferroviario y centro de las comunicaciones del país. Casi un mes antes de la toma de
Santa Clara, capital de la provincia de Villa Clara, que junto a Camaguey y Sancti Espíritu formaba parte de Las Villas, hecha efectiva el 29 de diciembre de 1958 con la caida de los defensores batistianos de la loma del Capiro y el descarrilamiento del tren blindado, el Che había establecido un “Plan Operativo” que se inició con la destrucción del Puente Falcón. Esa operación impidió a los esbirros de la dictadura batistiana maniobrar en el Oriente, a la par que abrió el camino a las fuerzas revolucionarias para ir aislando, a través de la toma pueblo por pueblo, a la provincia del resto de Cuba. El 28 de diciembre comenzó la batalla de Santa Clara. Las tropas del Ejército Rebelde avanzaron por la carretera de Camajuani hacia la ciudad. Desde octubre a diciembre, Batista, intuyendo la acción de los revolucionarios en cuanto a la ocupación de Santa Clara, había planeado el desplazamiento  hacia allí de un Tren Blindado, que llegó a
la zona el 24 de diciembre. El mismo día, el Che ordenó a uno de sus comandantes dinamitar el puente sobre el rio Sagua, a fin de que los guardias no pudieran recibir refuerzos desde Matanzas, mientras se dinamitaban otros que cortaban toda ruta de aprovisionamiento de los batistianos. Ante el avance rebelde, y luego de intensos combates, los soldados de la dictadura se retiraron hacia la ciudad y se atrincheraron en edificios estratégicos, mientras el bólido ferroviario de metal, que transportaba 22 vagones, tirados por dos locomotoras, con 408 efectivos, 6 bazookas, 5 morteros de 60 mm, 14 ametralladoras calibre 30, 38 fusiles Browning automáticos calibre 30, 300 carabinas M-1 y fusiles Garand 7,65, un cañón AA calibre 20 mm y una ametralladora punto 50 AA, era desarticulado en una operación que consistió en levantar la via férrea con un buldózer y cruzarla con una motoniveladora. Cuando el convoy, en el que también se habían refugiado
soldados derrotados en lomas de Capiro, quiso replegarse hacia la ciudad, descarriló y se convirtió en una trampa ardiente. Así narró el Che la victoria rebelde sobre los ocupantes del Tren Blindado: “Las lomas del Capiro seguían firmes y allí estuvimos luchando durante todo el día 30 ( en realidad el 29), tomando gradualmente al mismo tiempo distintos puntos de la ciudad. Ya en ese momento se habían cortado las comunicaciones entre el centro de Santa Clara y el tren blindado. Sus ocupantes, viéndose rodeados en las lomas del Capiro, trataron de fugarse por la via férrea y con todo su magnífico cargamento cayeron en el ramal destruido previamente por nosotros, descarrilándose la locomotora y algunos vagones. Se estableció entonces una lucha muy interesante (el día 29) en donde los hombres eran sacados con cócteles Molotov del tren blindado, magníficamente protegidos, aunque dispuestos solo a luchar a distancia, desde cómodas
posiciones y contra un enemigo prácticamente inerme, al estilo de los colonizadores del Oeste norteamericano. Acosados por hombres que, desde puntos cercanos y vagones inmediatos lanzaban botellas de gasolina encendida, el tren se convertía- gracias a la chapas del blindaje-en un verdadero horno para los soldados. En pocas horas se rendía la dotación completa, con sus veintidós vagones, sus cañones antiaéreos, sus ametralladoras del mismo tipo, sus fabulosas cantidades de municiones (fabulosas para lo exiguo de nuestras dotaciones, claro está)”.
La caída del tren blindado, algunas de cuyas armas transportadas fueron a nutrir a los combatientes de Camilo Cienfuegos, también destacado en esa zona del país, fue un golpe mortal que quebró la moral y el espíritu de resistencia de las tropas de Batista. Al poco tiempo Santa Clara cayó en manos revolucionarias, y Batista huyó del país en menos que canta un gallo. Lo que en un primer momento el Che creyó que se consumaría en varios días, sólo tomó cinco. Según el Comandante del Ejército Rebelde, Fernández Mell, que participó en esa batalla, la conquista de la ciudad de Santa Clara representó: “a) apoderarse del centro político-económico-social principal de la provincia creando una situación de caos nacional en el Gobierno, que la tiranía no podría ocultar ni al pueblo de Cuba ni a la opinión pública mundial;-b) derrotar las fuerzas principales de la tiranía batistiana en la región central del país con la consiguiente
captura de gran cantidad de armamentos, municiones y medios para armar nuevas unidades del Ejército Rebelde y al pueblo y crear reservas en las montañas del Escambray para continuar la ofensiva o consolidar el triunfo de las tropas rebeldes en la provincia; c)impedir el movimiento por tierra de tropas de la dictadura hacia la provincia de Oriente y cooperar con el grueso de las fuerzas del Ejército Rebelde a culminar el dominio total de la región oriental; d) crear las condiciones para impedir la posible intervención del imperialismo norteamericano con el objeto de frustrar o desvirtuar el triunfo popular”.

Pulgarcito versus el Ogro

Las columna del Ejército Rebelde que operó en la destrucción del tren blindado y la toma de Santa Clara aquellos últimos días de diciembre de hace 52 años se hallaba constituida por alrededor de 400 hombres “bien armados, con fusiles automáticos y semiautomáticos (Garand, Carabinas M-1, M-2, Springfield, algunas ametralladoras calibre 30.06 y una bazooka en mal estado que la mantenía el ‘Che’ de reserva)”. Entre los pelotones que la componían, se contaba el del capitán Guile (40 hombres) quien se ocupó de hacer descarrilar al tren blindado, y el “Pelotón Suicida” (24 hombres) al mando de El Vaquerito, quien murió en combate. Los soldados de la dictadura, por su parte, sumaban alrededor de 3000 efectivos, entre los que se destacaban los del Regimiento Num 3 GR “Leoncio Vidal” (1300 hombres) que contaba con tanques, tanquetas, Compañías y Unidades de Reserva que con las Unidades Blindadas podían reforzar cualquier punto de
la ciudad que fuera atacado. Además de los vehículos blindados, ametralladoras pesadas y livianas, bazookas y morteros, las fuerzas batistianas contaban con apoyo aéreo, que causó grandes bajas entre la población civil. Así y todo, Pulgarcito pudo con el Ogro, que en su momento mas desesperado atinó a la cordura. El 1 de enero, cuando estaban todas las condiciones para sitiar al Regimiento “Leoncio Vidal”, el Ché comisionó al capitán Rodríguez de la Vega para entrevistarse con el coronel Hernández, jefe de esa Unidad de Combate, y exigirle la rendición de Santa Clara. Hernández pidió entonces hablar con el Che, y se llegó hasta la Comandancia Rebelde para pedirle una tregua. “Mire, Comandante”- le respondió el Che. “Mis hombres ya hablaron por esta Comandancia. La cuestión es o rendición incondicional o fuego, pero fuego de verdad, sin ninguna tregua, ya la ciudad está en nuestras manos. A las 12.30 doy la orden de reanudar
el ataque con todas nuestras fuerzas y tomaremos el Cuartel al precio que sea necesario. Ustedes serán responsables por la sangre derramada. Además, ustedes deben saber que hay posibilidades de que el Gobierno de Estados Unidos intervenga militarmente en Cuba, y si es así, el crimen de ustedes será mayor porque apoyarán a un invasor extranjero. Para esa oportunidad solo nos queda darles una pistola para que se suiciden, pues conociendo esto serán reos de alta traición en Cuba”. Luego de esta reunión, Hernández se rindió. Santa Clara había sido liberada. La revolución había triunfado, Fidel ya había entrado el 1 de enero con sus columnas en Santiago de Cuba. El Che y Camilo Cienfuegos ingresaban el 2 de enero, al mando de los combatientes del Movimiento 26 de Julio, a La Habana. Cuba revolucionaria se convertiría en Territorio Libre de América, Antiimperialista y Socialista. El Che había concretado una de sus hazañas en una Cuba que
nacía para permanecer hasta el fin de los tiempos.
Santa Clara, hasta hoy, se levanta para verlo.


Transparencias

El 29 de diciembre de 1971, ya herido en combate y asesinado en Bolivia el Guerrillero Heróico Ernesto Che Guevara, se erigió en memoria de la acción de descarrilamiento, asalto y toma del tren blindado en Santa Clara un monumento, que fue remodelado mas tarde por escultores y diseñadores cubanos, entre ellos José Delarra. En junio de 1987 comenzó a construirse en la ciudad un Complejo Escultórico en memoria de la Batalla de fines de diciembre de 1958, que fue inaugurado el 28 de diciembre de 1988, XXX Aniversario del suceso. Luego de hallados en Bolivia los restos de Ernesto Che Guevara y sus compañeros guerrilleros, estos fueron depositados en el Complejo de Santa Clara en 1997, donde al calor de una eterna llama descansan e iluminan la pasión revolucionaria de millones de cubanos e internacionalistas.
Como saludo al 52 aniversario de la Victoria del 1 de Enero y al venidero Congreso de los Pioneros de Cuba, 200 alumnos de escuelas primarias y secundarias reeditan en estos días la histórica batalla de Santa Clara, librada por la Columna 8 “Ciro Redondo” del Che y sus compañeros de armas. Dirigentes juveniles de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) evocan ahora aquellas acciones heroicas, instalando la Comandancia Guerrillera en la Ciudad Central de las Villas (donde se instaló el Che para librar la Batalla de Santa Clara) y la loma del Capiro. También emulan el descarrilamiento del tren blindado, la toma de la Estación de Policía y del entonces Regimiento Num. 3 “Leoncio Vidal”.

Caminante de la Revolución (Recuadro)

Desde el leprosario a Guatemala, de Guatemala a México, de México, previo entrenamiento militar, a Cuba en el yate “Granma”, que partió con 82 combatientes de los que pudieron sobrevivir sólo 12, Ernesto Guevara caminó la revolución como hombre, médico, guerrillero, funcionario e internacionalista de todos los continentes. Comandante de la Columna 4 del Ejército Rebelde, nombrado por Fidel en julio de 1958; de la Columna 8 Ciro Redondo; Presidente del Banco Central de Cuba, Director de la Junta de Planificación,  Ministro de Industrias, auspiciador y creador del Trabajo Voluntario, de la Moral del Hombre Nuevo, solidario y comunista, Che fue un hombre adelantado a su tiempo. “Por eso decimos, cuando pensamos en su vida, cuando pensamos en su conducta, que constituyó el caso singular de un hombre rarísimo en cuanto fue capaz de conjugar en su personalidad no sólo las características de hombre de acción, sino también de hombre de
pensamiento, de hombre de inmaculadas virtudes revolucionarias y de extraordinaria sensibilidad humana, unidas a un carácter de hierro, a una voluntad de acero, a una tenacidad indomable”- lo definió Fidel.
“Y si mirábamos para las ventanas de sus oficinas, permanecían las luces encendidas hasta altas horas de la noche, estudiando, o mejor dicho, trabajando y estudiando, porque era un estudioso de todos los problemas, era un lector infatigable. Su sed de abarcar conocimientos humanos era prácticamente insaciable, y las horas que le arrebataba al sueño, las dedicaba al estudio. Los dias reglamentarios de descanso los dedicaba al trabajo voluntario. Fue él el inspirador y el máximo impulsor de ese trabajo que hoy es actividad de cientos de miles de personas en todo el país, el impulsor de esa actividad  que cada día cobra en las masas de nuestro pueblo mayor fuerza”- acotó el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, definiendo al Che. Y agregó: “Y como revolucionario, como revolucionario comunista, verdaderamente comunista, tenía una infinita fe en los valores morales, tenía una infinita fe en la conciencia de los hombres. Y debemos
decir que en su concepción vio con absoluta claridad en los resortes morales la palanca fundamental de la construcción del comunismo en la sociedad humana”.




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