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DE NUEVO EL BUCHON


DE NUEVO EL BUCHON
Por Jorge Luis Ubertalli
Pagniaguado como siempre, harto hasta el hartazgo de las canonjías que brinda el poder de los hombres decentes y buenos que eructan sus malos hábitos detrás de la iglesia, Carlos Pagni, el columnista antinacional del diario de la Embajada, ahora con la excusa de atacar a Gabriel Martiotto se la agarra con las fuerzas Armadas Peronistas (FAP), nacidas a la lucha guerrillera en la localidad tucumana de Taco Ralo, en septiembre de 1968. Aunque el sinverguenza escribidor de diatribas por cuenta ajena califica en La Antinación del 19 de mayo a las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) de violentas y antidemocráticas, que “asesinaron a varios sindicalistas del PJ”, y califica a Mariotto de ignorante, su propia ignorancia- y mala leche- revuelve las tripas a más de uno. Como yo, otrora militante de base del Peronismo de Base y de paso de las FAP- Regional Buenos Aires, luego rebautizadas como FAP-17 de Octubre.
Para no ir mas lejos y sin ánimo de polemizar con este enano nazifascista diré que las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) salieron a la luz en el marco de la proscripción del peronismo y la dictadura del general Juan Carlos Onganía, que en 1966 derrocó al gobierno constitucional de Arturo Illia, y, entre otras democratidades, asaltó universidades y sindicatos, encarceló a dirigentes de la CGT de los Argentinos, opositora a la dictadura, secuestró-desapareció al abogado Néstor Martins, comunista, y a su cliente Nildo Centeno, en diciembre de 1970, asesinó al dirigente del gremio periodístico Emilio Jáuregui, reprimió a palos y gases a diestra y siniestra a cualquier opositor a su dictadura, dictó una ley ultrarreaccionaria- la 17401, de represión al Comunismo- que sirvió para echar de sus empleos a cientos de empleados públicos, médicos, maestros, físicos, abogados, administrativos y otros que debieron dar con sus huesos en la cárcel y adhirió fervorosamente- en realidad fue mentor, cual cipayo del imperialismo norteamericano- de las “fronteras ideológicas” y la subsiguiente Doctrina de Seguridad Nacional, que determinó el combate de las “Fuerzas Armadas de la Nación” contra el “enemigo interno”, es decir, los que ‘alteraban la paz social` protestando por el saqueo del país, la conculcación de libertades públicas y la explotación abierta y descarada a los trabajadores.
Claro, Onganía y sus compinches confesionales del Opus Dei, Cooperadores Parroquiales del Cristo Rey, Ateneo de la República y otras linduras de la eclesia ultramontana y reaccionaria, contó con el apoyo de “sindicalistas del PJ”, como Vandor, Izetta, Raschino, Donaires, Coria y otros traidores de la clase obrera y sirvientes patronales, como Kloosterman, que gozaron de las corruptas dádivas que los dueños del capital y sus sirvientes uniformados les oblaron, y de la consabida rapiña hacia los propios laburantes que aquellos les permitieron llevar a cabo, por sus servicios prestados, entre ellos el marcado de compañeros delegados y dirigentes sindicales opositores, que luego eran expulsados de sus trabajos y aún asesinados, tal cual lo fue Felipe Vallese en 1962 y otros que le siguieron. La “antidemocracia” de las FAP y otras organizaciones político-militares que nacieron enfrentando a Onganía y sus continuadores Levingston y Lanusse, fue consecuente con la existencia de la dictadura cívico-militar, que prohibió toda manifestación y práctica política formal, electoral y legal, tratando de sustituirla por un modelo corporativo-fascista que ya había intentado ser instaurado por la dictadura del general José Félix Uriburu el 6 de septiembre de 1930, luego de derrocar al gobierno constitucional de Hipólito Irigoyen, o de la “democracia proscriptiva” o el gatopardismo mas rampante, que contó con el apoyo del PJ y sus capitostes . La “violencia” que el pagniaguado le endilga a las FAP fue la respuesta, la única posible, a la violencia organizada que el Estado represivo de Onganía y sus continuadores implantaron, y que se constituyó en el globo de ensayo para la posterior masacre parapolicial de la Triple A, avalada por el mismo Perón en sus inicios y antes de su muerte, y la dictadura iniciada en 1976, con su secuela de miles de secuestrados-desaparecidos, robados, torturados y asesinados.
Dirigentes de las FAP-17 y Peronismo de Base, como Julio Troxler y Alberto “Tito” Delleroni y su compañera “Chiche” Arana, fueron masacrados por la Triple A a inicios de los años 70. Carlos Caride, otro miembro de la conducción de las FAP-17, fue herido y muerto en combate contra fuerzas policiales. Envar “Cacho” El Kadre, preso durante muchos años, hoy ya fallecido, también soportó los rigores de la tortura y aprietes. Y no haré hincapié en cuanto a otros dirigentes fapistas, como Raimundo Villaflor, jefe de las FAP- Comando Nacional, que murieron con valor en las mazmorras de la Armada y/o soportaron brutales torturas sin abrir la boca, o Jorge Di Pascuale, dirigente del Sindicato de Farmacia y del Peronismo de Base, secuestrado-desaparecido el 28 de diciembre de 1976, día de su cumpleaños, y luego asesinado por esbirros de la última dictadura militar..
¿Por qué se supone entonces que Mariotto elegiría a las Fuerzas Armadas Peronistas y no a la homóloga FAP de Binner y Stolbizer, o a cualquier otra sigla, como supongo, para integrar el Senado?. Por el sentido de honestidad, valentía, consecuencia y comportamiento ejemplar en el servicio hacia la clase obrera y el pueblo todo de sus integrantes, que no vivieron de la politiquería, ni de la rapiña a las arcas estatales, ni de promesas no cumplidas a sus “acólitos”, ni de la rosca, la componenda, el piripipí y el “negocio” .Y que trazaron, a través de la política y la lucha militar, un camino duro, sin retorno, heróico y esforzado para lograr la liberación y la felicidad de su propio pueblo, ellos/nosotros mismos, trabajadores, estudiantes, profesionales, hasta militares y policías como el mayor Alberte, fundador del Peronismo Revolucionario, o Julio Troxler, ex subjefe de Policía de la Provincia de Buenos Aires, en la perspectiva del Socialismo. Probablemente porque fueron dignos continuadores, como tantos otros, peronistas y marxistas, del legado de Evita, cuando sentenciaba: “En donde está un obrero está la Patria” y “ la Justicia Social se cumplirá inexorablemente, Cueste lo que Cueste y Caiga quien Caiga”, fueron nombrados por el vicegobernador bonaerense, a través de la organización que los/nos contuvo, con la altura que se merecen.
Así que sin el ánimo de defender a Mariotto, por cuanto sabe defenderse solo y no necesita de este humilde militante, hijo de la clase obrera argentina metido a periodista y escritor hable por él, le recomiendo al pagniaguado escribiente del poder, señor Pagni, que se deje de joder con las Fuerzas Armadas Peronistas. Que se limpie la boca y se hinque de rodillas antes de nombrar a esta organización y a cualquiera de sus jefes, cuadros y militantes, muchos de los cuales en la flor de sus existencias perdieron la vida en la lucha por reivindicar a sus hermanos de clase y nacionalidad.
Eche p’ atrás, mister energúmeno, que aquí nadie regala nada. Y váyase al carajo.

Comentarios

  1. Jorge "Tábano" Mosquera22 de mayo de 2012, 18:47

    Profundo respeto me merecen lxs militantes que se atreven a poner en cuestión la conducción del general.

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