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Volver a los 17









Volver a los 17
A mis viejos, mi barrio, mis hermanos y hermanas
mi vieja friulana obrera del vestido flamante aguinaldo obra social
cagándose en aquel gath y chaves inglés
que le había hecho poner guita para financiar la guerra contra italia
fascista eso sí
pero armada al igual que la alemania hitleriana y el franquismo español
por aquellos que querían destruir la unión soviética
mi viejo alsinero unidad básica de doña amparo
en aquel gerli de los cincuenta
en aquel cine en donde exigían a un muchacho con su novia
entrar con corbata y saco
y como no tenía se calzó el piloto y la corbata que mi viejo
inspector de espectáculos públicos de la municipalidad de avellaneda
le prestó
hasta que terminó la función
el gordo yaccarino compinche del turco agustín que me parió
que aquel día nefasto de la fusiladora
se calzó una cuarenta y cinco y se fue con una ambulancia a la plaza de mayo
a defender a un perón que se había marchado
tormo en la radio encendiendo ranchos de la cambicha
gorjeando a los sesenta paisanos del ande
mientras los mios me arrimaban ternuras líquidos humeantes
y prometían que tendría un hermano que llegó tiempo mas tarde
cuando ya había muerto evita y los fierros que había comprado para armar obreros
habían ido a parar a manos de los gendarmes
aquel caballo blanco que lideraba mi negrada en valentín alsina
queriendo cruzar el puente para dar la vida por ellos mismos
ese puente que minutos antes había yo transitado en mi periplo hacia la casa de la nona
porque mis viejos ante el kilombo que se venía
me encajaron en el coche de pepe que cruzó el mitológico riachuelo
y que casi diez años antes había sido alzado en vano
para evitar que la grasada pisara los canteros de aquel buenos aires floripondio insolente
de estilos anglogalos tribunos insultando aluviones zoologicos an other sheets
la ñata haciendo pozos en su jardín
escondiendo blancas estatuas buscadas por los gorilas para destrozarlas a martillazos
y que eran como fusiles o tesoros o muertos que habrían de levantarse alguna vez
desde la memoria y los cojones populares
para encabezar la marcha hacia la liberación
mi viejo en la cocina discutiendo a gritos con mi vieja
que voy que no vayas que voy la puta que los parió
blandiendo una cuarenta y cinco que mi tio le había comprado a un vigilante
para ir a tomar el cuartel de pichincha y garay
en donde los estaban esperando y los cagaron a tiros
y el anterior raje de su laburo municipal
luego de recibir una filípica del milico interventor y la consabida pregunta
que mi viejo respondió sin chistar sí soy peronista
y luego el trajinar por los telares del grant el cirujeo del trapo
que compartí con él y coco el peón del rancho
calado de roña y vergüenza hasta los huesos
cuando las chicas del barrio me veían llegar y se reían
ese y mucho más es mi diez y siete de octubre
y aunque ha corrido mucha agua bajo el puente
de la revolución y el socialismo
que me arrastró hasta ahora que será victorioso y no hay más que decir
siempre llevo en mis alforjas las contraseñas de los mios
los ruidos del telar tejiendo sueños proletarios
el peso de los fardos sobre los hombros de mi viejo
la máquina de coser de mi vieja pedaleando la injusticia la pobreza
y aquellas dos estatuas que la ñata escondió
en los pozos clandestinos del pueblo
Jorge Luis Ubertalli
17/10/2012

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