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A 5 meses de la destitución de Lugo



El 22 de junio destituyeron a Lugo, después de un juicio político realizado en ¡17 horas! Fue el primer golpe exitoso en Suramérica, luego de los intentos en Venezuela, Bolivia y Ecuador. ¿Cuál es la importancia de Paraguay para la estrategia norteamericana? El rol de los grandes medios y un desafío para el continente.
 
 
Por Enrique de la Calle
El 22 de junio, el Congreso paraguayo decidió en un juicio sumario que duró 17 horas la destitución del presidente Fernando Lugo, elegido en 2008, con el 41% de los votos. Llegó al poder en alianza con el partido Liberal, lo que le permitió terminar con la hegemonía de los colorados. Fue el primer golpe exitoso contra uno de los gobiernos populares que emergieron en Suramérica en el nuevo siglo. La participación de la embajada norteamericana – funcionan dos bases militares- es una señal de alerta para toda la región.
Durante su presidencia, Lugo intentó llevar adelante una serie de reformas a favor de los sectores populares. Paraguay es un país profundamente desigual: el 85% de las hectáreas está en mano del 2% de los propietarios. Se calcula que 400 mil familias no tienen tierras. En 4 años se extendieron los servicios básicos (salud, educación) y se intentó una paulatina reforma agraria. Además, se puso límite a los intentos norteamericanos de movilizar agentes en tierra guaraní sin ningún control, y se propuso aumentar los impuestos al agronegocio, que actualmente tributa sólo el 1% del total, en un contexto de crecimiento fenomenal del precio de los granos, especialmente la soja. El sistema impositivo paraguayo es muy recesivo, ya que se solventa en base, principalmente, al impuesto al consumo (40%).
Los afectados por esas políticas son los actores señalados como responsables del proceso desestabilizador. A saber: la embajada norteamericana, la multinacional Monsanto y los latifundistas (paraguayos y brasileños). Como ocurre en todo el continente, contaron con el apoyo de los principales medios.
La derrota del presidente en el Congreso (prácticamente todos los diputados y senadores votaron en contra) da cuenta de la debilidad política del Lugo, un outsider que no pudo construir fuerza propia. ¿Fueron profundas sus reformas? AGENCIA PACO URONDO entrevistó a los investigadores Lorena Soler y Rocco Carbone, autores de “Franquismo en Paraguay. El Golpe”. “Es paradójico. Obviamente el gobierno de Lugo no fue “revolucionario”, pero quizás si uno lo recorta sobre un sistema político y una sociedad bastante conservadora, uno lo puede leer como extremadamente progresista”, señalan. Sobre las bases del luguismo las fuerzas populares deberán articular un proyecto alternativo al del establishment.
El imperio contrataca
Tanto MERCOSUR como Unasur, los dos organismos supranacionales regionales, repudiaron el golpe y desconocen a Franco. De cualquier modo, Suramérica está en un dilema en torno a Paraguay: debe tener una postura clara contra los intentos golpistas de la derecha en todo el continente pero el riesgo es aislar al país y entregarlo en bandeja a las manos de Estados Unidos.
El país del Norte tiene dos bases militares en Paraguay, que se suman a las que tiene en Perú y Colombia. La especialista en Política Internacional, Telma Luzzani, analizó la situación para el dossier: “Se dice que Latinoamérica no le importa a Estados Unidos, no es así. Es vital para ellos. Por razones estratégicas, por los recursos naturales, por cuestiones políticos”, analizó la periodista.
En Paraguay funciona la estratégica base Mariscal Estigarribia, ubicada a 500 kilómetros de Asunción, a 200 de la frontera con Argentina y Bolivia, y a 300 de Brasil. “La pista de aterrizaje que tiene es absolutamente ridícula para el lugar en el que está. Está en un descampado (…) Es una de las mejores de América del Sur, no sólo por el largo, sino por el tipo de cemento. Puede descender un avión de gran porte, que traiga en su interior tanques, helicópteros, tropas. Lo único que lo explica es que es un punto donde el Pentágono tiene previsto si fuera necesario tomarlo como base”, describe Luzzani.
Golpe paraguayo, ¿modelo para exportar?
La desarticulación de las fuerzas armadas, principal actor golpista durante el siglo XX en América Latina, no necesariamente concluyó con los intentos desestabilizadores que deben enfrentar las experiencias populares y progresistas que tiñen la región en esta nueva centuria. Venezuela en 2002, Bolivia en 2007, ¿Argentina en 2008?, Ecuador en 2010, Paraguay en 2012. Al norte de Suramérica, un golpe derribó a Manuel Zelaya en Honduras.
De este modo, el caso paraguayo se convierte en un tipo exitoso de “golpe del siglo XXI”, con participación directa de las fuerzas políticas y con visos de legalidad institucional. Y sin protagonismo relevante de los militares.
Así las cosas, una pregunta emerge con contundencia: ¿Puede ser un esquema replicable a la Argentina, por ejemplo? Tiene la palabra la investigadora Sonia Winer, conocedora de las realidades de los dos países: “Los procesos de desestabilización los vienen intentando sistemáticamente el imperialismo y sobre todo las alianzas con las oligarquías locales pero creo que es muy diferente nuestra situación a la de Paraguay o a la de Bolivia”, aclara.
La politóloga, afirma, le teme a las operaciones armadas de grupos de sicarios que podrían generar “escenarios de terror”, para “forzar al gobierno a tomar determinadas medidas o aplicar la ley antiterrorista”. Sin embargo, concluye que “sería muy complicado replicar el golpe, porque a diferencia de Paraguay efectivamente hay un nivel de organización del movimiento social y de los sectores populares en Argentina con gran capacidad de movilización rápida”.

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