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DELFOR SOTO, TESTIGO DE LA REVOLUCION FUSiLADORA


Escritor Detenido/Desaparecido el 21 de Agosto de 1976
en La Matanza, Provincia de Buenos Aires

Tenía 41 años.
Había sido Concejal en La Matanza

Su única foto con toda su familia
Sus hijos Laura, Eva y Julián,
su mujer Betty su sobrina.


Texto extraído del prologo del libro CUENTOS Y CRÓNICAS, CHITO Y OTROS SILENCIOS de Delfor Santos Soto  Colección Esclarecer - Editorial Plutarco, Primera Edición - Octubre de 1973 - 10.000 ejemplares
Editorial Plutarco S.R.L. (en formación),  Almafuerte 2874 – P. 1 – Of. 8 - San Justo, Prov. Buenos Aires, Rep. Argentina
A MANERA DE PROLOGO
     Tenía el propósito de narrar aquí los sucesos del nueve de junio de mil novecientos cincuenta y seis, en Campo de Mayo, y que culminaron con los fusilamientos de los patriotas que se revelaron contra la dictadura implantada nueve meses antes; pero desistí del mismo, ya que la narración de los hechos me llevaron más de veinticinco páginas tamaño oficio, lo que haría muy voluminoso el prólogo. Lo dejaré para otra oportunidad; aunque en actos públicos he contado los sucesos tal cual como los viví, de cerca en aquel trágico año.
      Rodolfo Walsh ha escrito magistralmente, en “Operación Masacre”, todo lo concerniente a la barbarie del basural de José león Suárez, centrándose la casi totalidad de la obra en este criminal episodio y haciendo notar los sucesos de otros puntos del país en las mismas jornadas, muy esporádica y anecdóticamente. 
     Recuerdo todo del nueve, diez y la primera hora del 11 de junio en Campo de Mayo. Permanece en mi cerebro, incrustado detalle por detalle, de los segundos que viví en el Comando General de Institutos Militares. Desde el mismo instante de la sublevación, que la esperábamos anticipadamente los soldados porque era archiconocida por los superiores, hasta el último tiro de gracia a los fusilados. Y me acuerdo de las imágenes de los padres, los hijos y las madres de los detenidos pidiendo clemencia... pidiendo perdón. Arrodillarse y orar. Me acuerdo de todo, del muro de silencio inexpugnable, y también de los responsables, los que ordenaron matar, los cómplices que trasmitieron las órdenes y los encargados de ejecutarlas, exceptuando, claro está, a los inocentes conscriptos. 
     He optado, en cambio, por algo que escribí en un momento muy especial de nuestros largos años de lucha, y que permanece guardado en un cajón; pero nunca borrado de mi mente. Es algo así como un poema, escrito de madrugada, mientras mis compañeros “razonaban” el momento que vivíamos. 

Yo sé que voy a morir. 
Pudo ser ayer u hoy. 
O tal vez mañana. 
De cualquier muerte. 
De cualquier manera.
Y qué importa el cómo del que fue y ya no está.
¿Qué importa?
Siempre me abstuve del lógico desenlace.
Y vendrá, porque biológicamente es inexorable.
Yo sé que voy a morir. 
Pero quiero rápido un fusil, y un arsenal.
Quiero la santabárbara del terráqueo sistema para hacerla estallar, 
junto al capital en el postrer minuto de mi vida.
Y aunque no llegue el último aliento 
y sobreviva a muchos años de sometimiento, 
también hacerlo estallar de alguna manera guerrillera.
Yo sé que voy a morir.
Y qué importa la limosna del contaminado e irrespirable y,
por un mendrugo adquirir y consumir la derrota del pobre 
a costa de lágrimas, de hacinarse, de desnutrirse.
De someterse con el sudor diario a manos del liberal, 
del oligarca, del capital y del burgués.
                                                                               Delfor Soto
                                                                                   1973

En junio de 1956 son ejecutados, en diferentes localidades de Buenos Aires, un grupo de militares que protagonizaron un levantamiento contra la “auto denominada” Revolución Libertadora que había derrocado al General Juan Domingo Perón en el año 1955.
El general Juan José Valle se puso al frente de los sublevados. Murió fusilado frente al pelotón en la Penitenciaría Nacional. El fusilamiento del General Valle, el 16 de junio de 1956, fue ejecutado en cumplimiento del decreto firmado por Pedro Eugenio Aramburu, al mando de la Nación. Horas antes un grupo de militares había bombardeado la Plaza de Mayo, produciendo la muerte de más de un centenar de civiles inocentes. 
Ahí se empieza a contar la fatídica historia producida entre el 9 y 16 de junio de 1956.
Este trágico acontecimiento; ocurrido en la semana del 9 al 16 de junio de 1956, donde se produjeron 27 muertes de militares, decenas de civiles y que enluta la historia de los argentinos; marcó a fuego, indujo ideológicamente y fue determinante para que Delfor Soto reanude, inmediatamente después de dado de baja del Servicio Militar Obligatorio en la Puerta 8 de Campo de Mayo, su militancia desde el Peronismo Revolucionario. Según su propio relato; en esa semana varios soldados rasos habían sido destinados para conformar el pelotón de fusilamiento de los generales sublevados. Delfor Soto se negó a integrarlo padeciendo el encarcelamiento durante un par de meses en el Hospital Militar de Campo de Mayo ubicado en la Puerta 4. 
En homenaje al Gral. Valle y a los caídos en esos aciagos días, fundó, en el año 1972, la “Agrupación 9 de Junio”  la cual incorpora inmediatamente al MR 17 (Movimiento Revolucionario 17 de Octubre) liderado por el combativo dirigente peronista revolucionario Gustavo Rearte. 
Delfor Soto – desaparecido el 21 de agosto de 1976 por la dictadura cívico - clérigo - militar, es secuestrado, y después de un derrotero, es identificado por una sobreviviente en el Centro Clandestino de Detención “El Campito”  de Campo de Mayo, donde le comunicaron en un supuesto “juicio militar” al que fue sometido, que había sido determinado “su traslado”.

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