Ir al contenido principal

Honduras: Cuatro años de sangre y terror






Galel Cárdenas
 
  ¿Cómo podríamos los narradores escribir una
novela de terror social  si estamos hundidos en los miasmas del espanto,
el pánico y la desmesura cotidiana, con el corazón convertido en un
pequeñito aparato de aliento lleno de miedo y de desolación?

Cada día el sicariato  parece extender sus tentáculos en todas las
direcciones posibles, como si de la caja de pandora surgiese la muerte
misma arrebatando vidas y honores a toda la ciudadanía nacional.

Vivimos en el infierno mismo que el Dante describiera con total
descarnidad y profuso ritmo poético, pero con una imaginación que
desborda toda razón y toda lógica.

Qué es esto pues que vivimos entre el horror y la desesperanza, sin que
nadie del Estado pueda parar tanta ignominia, tanta ola criminal, tanta
muerte violenta, mientras el cinismo gubernamental grita a los cuatro
vientos que ha bajado la ola patibularia del delito que ataca las vidas
de los hombres y mujeres que habitamos la dulce Hibueras que soñaran
nuestros próceres independentistas y nuestros poetas primigenios en el
sueño de los amaneceres.

El 28 de junio de 2009, el aquelarre político más descompuesto que la
historia registra en los anales de la represión nacional, abrió sus
compuertas para  asestar el golpe de Estado más sangriento en la
historia contemporánea, abrió sus postigos  para desbocar  la perversión
asesina que asola calles, esquinas, lugares públicos, en fin, todo
espacio de la patria anegada con sangre de inocentes que sueñan con una
nueva nación refundada para la paz, la convivencia y la equidad, con
justicia y democracia verdadera.

Ya no queda más tinta para explicar causas y efectos, si no solo el
tornasol de la violencia a campo traviesa, como si la guadaña del
asesinato fuese descabezando todas las cabezas posibles,  en un trágico
cuarto oscuro, hoy así convertida la patria de Francisco Morazán.

No descansan las lágrimas de ser vertidas por los familiares, amigos, o
simples ciudadanos que con el horror en el rostro,  todos los días ven
caer sobre la tierra o el pavimento los cadáveres de las víctimas como
simples animales de matadero público.

Cuatro años donde el pueblo levantado en la beligerancia y la búsqueda
de la paz y la democracia, pese a cada uno de sus desmembraciones más
sentidas y trémulas de dolor, sigue en cada casa o en cada colectivo de
base,  sosteniendo la antorcha de la reivindicación social, política y
económica, como una bandera de esperanza y redención.

Cuatro años que parecen cuatro siglos de una pesadilla que no descansa,
de una noche horrenda que no amanece, cuatro años sufridos, llorados,
amedrentados, aterrorizados, en cada mañana, medio día, tarde o noche,
en el desenfreno de la locura esquizofrénica que nos aniquila.

Pero habrá un día en que  todo este descalabro y caos impuesto a sangre
y persecución, habrá de parar, será el día del juicio electoral, el día
de la justicia política, el día de la redención democrática, el día del
voto popular, un día que ya todos recordamos de antemano en el futuro
mismo del devenir que nos ofrece el 24 de noviembre del presente año,
cuando la primera mujer presidenta del país tome las riendas del
gobierno nacional como resultado de una victoria del pueblo
insurreccionado en las urnas y volcado como un río caudaloso sobre las
mesas receptoras de los votos multiplicados a la más alta potencia
democrática posible.

Habrá de llegar ese día, la fecha del fin del infierno y de la condena
que injustamente nos han sentenciado por el solo delito de soñar un país
soberano sin cadenas que apuntala sobre el horizonte su luz de amanecer
brillante y justiciero.

- Galel Cárdenas es escritor hondureño.







Comentarios

Entradas populares de este blog

COLOMBIA,LA APUESTA DE LOS BARBAROS

COLOMBIA LA APUESTA DE LOS BARBAROS Por Jorge Luis Ubertalli Desde los “Pájaros” del Valle y Caldás, los “Aplanchadores” de Antioquia, los “Penca Ancha” de las sabanas de Sucre y la “Policía Chulavita” de Boyacá, engendrados en los años 50 del pasado siglo, los paramilitares colombianos, fuerza de choque de la reacción, apadrinados por los EE.UU. y aunados a las fuerzas represivas oficiales y a los grandes terratenientes devenidos en narcotraficantes, a las multinacionales petroleras y otros emprendimientos capitalistas legales o ilegales, se constituyeron en azote del pueblo. Hoy, guardias blancas como las “Aguilas Negras” y otros grupos, discípulos a su vez de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), conformadas a mediados del 90 por bandas paramilitares de los 32 departamentos de Colombia, recrean sus masacres y amenazas frente a la actualidad de paz y lucha política, forma principal de la lucha de clases, que se instala en el país. El proceso de pacificación de Colom…

Militantes del Peronismo Revolucionario uno por uno. por Roberto Baschetti,

militantes del peronismo revolucionario uno por uno SINIGAGLIA, Roberto Juan Carmelo.
Roberto era hijo de un ex cónsul italiano, oficial retirado del ejército de su país y fascista asumido públicamente. Inclusive de jovencito a él, no le disgustaba dicha mirada político-social del mundo y se apasionaba con su lectura preferida, los aforismos de Nietzsche. Pero en la vida todo cambia. En 1955, Roberto hizo el servicio militar obligatorio y un año más tarde dio su apoyo a la sublevación fallida del General Juan José Valle, lo que le valió un tiempo de persecución y cárcel. Y en ese momento de encarcelamiento, conoció a un militante peronista de fuste: César Marcos (ver su registro) que le hizo comprender las cosas, proporcionándole una lectura de la realidad, vista de una manera diferente a la que acostumbraba hasta entonces. Su amigo y compañero de militancia gremial, el Dr. Eduardo Luis Duhalde, da su semblante: “Roberto, por su parte, era un bohemio capaz de ver amanecer en una mesa d…

El HONOR ACRIBILLADO

Atilio López: El honor acribillado
Por Juan Carlos Giuliani. Secretario de Comunicación y Difusión de la CTA

El 16 de septiembre de 1974 el dirigente sindical y ex vicegobernador de Córdoba, Atilio López, era cobardemente asesinado por los sicarios de la Triple A. Lo acribillaron con 132 disparos incrustrados en el cuerpo de un hombre digno y honorable, condenado por su lucha consecuente a favor de la causa nacional y popular. Tanta furia criminal sólo se explica en la necesidad de instalar el terror como política de subordinación a la estrategia de los grupos de poder que aguardaban agazapados el momento oportuno para terminar con el gobierno títere de Isabel y López Rega. El asesinato se produjo el día en el que se recordaba el decimonoveno aniversario de la llamada "Revolución Libertadora", que derrocó a Perón y dio inicio a 18 años de proscripción del peronismo.

El "Negro" Atilio ganó la consideración de los trabajadores cuando, actuando en el peronismo d…