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Familiares del ex presidente denunciaron este año su envenenamiento por el Proceso. EL 31 DE MARZO DE 1964, MILITARES BRASILEÑOS DEPONEN AL GOBIERNO DE JOAO GOULART.


El golpe de Estado, que derribó en 1964 al presidente Joao Goulart, tipificó las operaciones que la CIA perfeccionó, con el pretexto de evitar el comunismo
EL 31 DE MARZO DE 1964, 
MILITARES BRASILEÑOS DEPONEN AL GOBIERNO DE JOAO GOULART

El golpe de Estado, que derribó en 1964 al presidente Joao Goulart, tipificó el conjunto de operaciones que la CIA desarrolló y perfeccionó, y con dichos procedimientos consiguió desestabilizar al gobierno y permitir la sublevación de los militares, con el pretexto de restaurar el orden y evitar el comunismo.

La oposición tenía, por cierto, una dinámica interna propia, determinada por las contradicciones económicas y sociales, que se agudizaron en Brasil.

Una nueva cinta de audio desclasificada y documentos liberados recientemente, 40 años después del golpe de Estado que en 1964 instaló el régimen militar en Brasil, muestra que el entonces presidente estadounidense Lyndon Johnson participó directamente en la decisión de respaldar a las fuerzas golpistas, de ser necesario: "Me parece que debemos dar todos los pasos que podamos, estar preparados a hacer lo que necesitemos", dice Johnson a Bail el 31 de marzo de 1964, un día antes de que el presidente brasileño Joao Goulart huyera del país.

PEQUEÑA BIOGRAFIA DE JOÃO GOULART

De Wikipedia

João Belchior Marques Goulart, conocido popularmente como Jango nació en São Borja, Rio Grande do Sul el 1 de marzo de 1918 y murió asesinado en Mercedes, Corrientes, Argentina, el 6 de diciembre de 1976.

Fue el vigésimo segundo presidente del Brasil, entre, 1961 y 1964.

Cursó la carrera de derecho en 1939, en la facultad de Porto Alegre, pero prefirió no ejercer la abogacía. Inició su carrera política solamente después del fin del Estado Novo, como diputado federal en 1950.

De 1953 a 1954, fue ministro de Trabajo.

Fue también presidente del Partido Trabalhista Brasileiro.

Por dos veces fue vicepresidente, en 1955 con Juscelino Kubitschek y en 1961 con Jânio Quadros.

Con la renuncia de éste, el 25 de agosto de 1961, João Goulart asumió la presidencia, inicialmente en un régimen parlamentario.

En 1963, fue realizado un plebiscito, en el cual se decidió el retorno al presidencialismo.

En esa segunda fase, se desarrolló un serio malestar en el ámbito político, que culminó con el Golpe militar de 1964, cuando fue depuesto por los militares.

Se exilió en el extranjero, así como la mayoría de sus colaboradores. Fue asesinado en el exilio, en la ciudad argentina de Mercedes, Corrientes.

JOAO GOULART

Por Diario Página 12/

“No me acuerdo si usamos Isordil, Adelpan o Nifodin. Conseguimos colocar un comprimido en los remedios importados de Francia. Goulart no podía ser examinado por 48 horas o esa sustancia sería detectada”.

Lo  reconoció el represor uruguayo Neira Barreiro en una entrevista sin saber que estaba hablando con el hijo del ex presidente de Brasil, que murió en 1976 cuando estaba refugiado en Argentina, en la provincia de Corrientes.

Joao Goulart fue sepultado, sin autopsia, en su ciudad natal de Sao Borja, en el estado de Rio Grande do Sul.

Barreiro afirma que el veneno fue preparado por un médico legista uruguayo, Carlos Miles, quien más tarde también fue asesinado.



LOS ÚLTIMOS TIEMPOS DE JOÃO GOULART

Por el profesor Luis Alberto Moniz Bandeira*
La Onda Digital

Las condiciones en los países del Cono Sur, a mediados de los años 1970, no ofrecían tampoco la menor seguridad.  En Chile, un sangriento golpe de estado derrocaba el gobierno constitucional y democrático del socialista Salvador Allende.

Juan Domingo Perón, que había vuelto a la presidencia de la Argentina (octubre de 1973) y mantenía excelentes relaciones con João Goularti, fallecería el 1º de julio de 1974. 

Como vice-presidente, su viuda, Isabel Perón (su nombre verdadero era María Estela Martínez) ocupó el gobierno de Argentina, cuyas condiciones internas, tanto económicas como políticas, volvieron a deteriorarse, al tiempo en que actos de terror y violencia se intensificaban, con las organizaciones paramilitares – Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) y Comando de la Organización – y asesinaban militantes y líderes de izquierda, mientras el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), de origen trotskista, y las formaciones especiales de la Juventud Peronista (Montoneros) realizaban secuestros, atacaban cuarteles y ejecutaban osadas operaciones de guerrillas en Tucumán.

Isabel Perón también era depuesta del gobierno de Argentina por un golpe de estado, en marzo de 1976.

Diversos líderes latinoamericanos, que se oponían a los regímenes militares, murieron en Buenos Aires asesinados, y entre ellos dos importantes políticos uruguayos, el ex-ministro de estado y ex-senador Zelmar Michelini y el ex-presidente de la Cámara de Diputados, Héctor Gutiérrez Ruiz, cuyos cadáveres fueron encontrados juntos, dentro de un automóvil, el 22 de mayo de 1976ii, así como el general Juan José Torres, que fuera depuesto del gobierno de Bolivia (1971) con el apoyo de Brasil.  

En aquella época, los órganos de represión de Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Bolivia y Paraguay habían concertado un entendimiento y desencadenado, conjuntamente y con la asistencia de la CIA, la Operación Cóndor, con el objetivo de eliminar toda y cualquier resistencia a los regímenes dictatoriales instalados en aquellos seis países del Cono Surv.

Goulart, que había montado una empresa para la exportación de carne y arroz, en Buenos Aires, donde pretendía residir, recibió también amenaza de muerte y, según se informaba, tuvo su oficina invadida, en aquella ciudad, en la Avda. Corrientes, cofre y armarios derribados, por un comando cuyo objetivo aparentemente era secuestrarlo y matarlo. 

Este hecho es contestado por algunas fuentes, pero algo extraño, de cualquier manera, hubo, dando origen a tales informes. 

A Goulart no le restó alternativa que pasar más tiempo en Mercedes (Argentina), donde poseía una estancia (La Villa) o su estancia en Maldonado, cerca de Punta del Este, en Uruguay. 

Pero, en Uruguay, donde fuera recibido, en 1964, no como refugiado político y sí como presidente constitucional de Brasil, y obtuviera inclusive pasaporte, negado por el gobierno brasileño, la situación igualmente se modificaba. 

Después del golpe de estado del 27 de junio de 1973, el gobierno autoritario de Juan María Bordaberry, se sujetó aún más a la influencia del gobierno brasileño, del cual dependía económica y políticamente, y comenzó a crear las mayores dificultades para todos los exiliados, inclusive para Goulart. 

Su hijo, João Vicente Goulart, de 16 años, fue preso, tuvo su cabeza rapada y permaneció tres días en un cuartel. 

Su madre, Maria Tereza Goulart, también fue presa, bajo un alegato de transporte irregular de carne. 

El piloto de Goulart, Rubem Rivero, fue también preso bajo la acusación de militancia subversiva. 

El propio Goulart, que tuvo que mandar a sus hijos – João Vicente y Denise – a Inglaterra, con temor de que fueran secuestrados, fue compelido por el gobierno uruguayo a desistir del derecho de asilo, dado que no lo podía expulsar, debido a sus grandes inversiones en el país.

Goulart estaba deprimido, deseando volver a Brasil, lo que constituía su obsesión, y no tomaba los debidos cuidados con la salud, pues, aunque fuese sabidamente cardíaco, continuaba comiendo siempre la grasa de la carne, fumaba y no se privaba de algunas medidas de whisky. 

En tales circunstancias, él decidió hacer un viaje a Europa, donde no sólo visitaría a sus hijos en Londres sino que verificaría las condiciones de mudarse a Franciaxi o España, donde estaría cerca de sus hijos que estudiaban en Londres. 

Brizola, en aquella ocasión, supo a través del servicio secreto de Cuba, con el cual desde 1965 nunca perdiera contacto, de la existencia de un complot para asesinar a Goulart cuando él pasase por Buenos Aires.

Como no quería hablarle directamente, pues sus relaciones continuaban rotas, procuró al escritor Edmundo Moniz, ex-director del Correio da Manhã, asilado en Montevideo y amigo de ambos, y le pidió que le avisase del riesgo que correría. 

Brizola, preguntado entonces porqué él, personalmente, no lo hacía, inventó la disculpa de que Goulart lo había visto en un puesto de gasolina y no lo había saludado. 

Frente a esta evasiva, Edmundo Moniz aceptó la incumbencia y transmitió la información a Goulart, que tomó la iniciativa de ir al apartamento de Brizola, con el pretexto de visitar a su hermana Neuza, entonces enferma, y despedirse, dado que estaba con el viaje marcado para Europa. 

Brizola, al saber de la presencia de Goulart en el edificio, se retiró a uno de los cuartos del apartamento, pero el escritor y periodista Josué Guimarães, que allí se encontraba, así como otros amigos lo presionaron para que apareciese en el living, a lo que él accedió a regañadientes, reconciliándose así con el cuñado, luego de 12 años de alejamiento.

Pero los dos no conversaron sobre política. 

Sólo de asuntos personales, de familia.

Poco tiempo después, en setiembre de 1976, Goulart realizó el viaje a Europaxiv y aprovechó para hacerse exámenes en el instituto cardiológico de Lyon, cuando pasó por Francia, y luego de someterse a varios exámenes, recibió una advertencia de respeto de su estado de salud, y escribió una carta a Cláudio Braga, que cuidaba de sus negocios en Buenos Aires y a quien confiaba asuntos políticos y personales, contando que los resultados fueron“bien razonables”, considerando que no se sujetaría “nunca a las prescripciones médicas y regímenes”. 

También comentó la situación en Brasil, donde “las cosas se calentaron”, con la noticia de su posible regreso, y se estaban “sumando muchos detonantes; elecciones, situación económica – social muy difícil, muerte de JK, con repercusiones de toda índole y de la mayor magnitud (inesperada completamente para el gobierno), graves denuncias en el campo moral, etc. etc.” 

Goulart, tenía conciencia de que no podía más permanecer en Uruguay ni en Argentina, debido a la inseguridad que se instalara en estos dos países, donde recrudecieron los asesinatos de los líderes políticos, que se oponían a los regímenes militares. 

Pero tenía duda sobre qué hacer. 

Por un lado, evaluaba vivir en París. 

Por otro, pretendía regresar a Brasil, aún sin amnistía política.

Así, inmediatamente después de regresar de Europa a Montevideo, solicitó a Claudio Braga que consultara a Almino Afonso, recién llegado a Buenos Aires de un viaje a Brasil a pesar de que estuviera asilado, sobre un posible retorno suyo, aún sin amnistía. Almino Afonso fue favorable. 

Pero nada de ir por la frontera, ni de exilio dentro de la patria. 

Su idea era de que Goulart hiciese otro viaje a Europa, a fin de visitar al papa Pablo VI, y a los Estados Unidos para un encuentro con el senador demócrata Edward Kennedy, hermano del ex-presidente John Kennedy y entonces el principal oponente, de las dictaduras militares instituidas en América Latina, luego de lo que, con amplia divulgación, en Nueva York tomaría un avión directamente para Río de Janeiro, en franco desafío al régimen militar y corriendo el riesgo de ser preso. 

“Esta opinión fue trasmitida por mí a Jango y conversamos varias veces en Uruguay, pero él siempre ordenaba “absoluta reserva”, hasta su definitiva autorización para lanzar la operación retorno” – recordó Claudio Braga.
Alrededor del 25 o 26 de noviembre, Goulart telefoneó a Claudio Braga, le pidió que estuviera a las 15 horas en el bar del Hotel Columbia en Montevideo. 

Luego de hablar sobre sus intereses en Argentina, principalmente sobre un gran remate de ganado que pretendía hacer en Mercedes-Corrientes, y orientarlo sobre todas las providencias a tomar, Goulart dijo a Claudio Braga:

“Ahora vamos a lo más importante. Viajas primero a Buenos Aires y marcas un almuerzo con Almino, trasmitiéndole mi decisión de regresar a Brasil; él puede ir pensando en la operación regreso, en la cual, seguramente, estará incorporando a Waldir (Pires)

Cuando ambos caminaban para el Hotel Alambra, en la parte vieja de Montevideo, Claudio Braga aún le preguntó varias veces, si ésta era una decisión definitiva. 

El respondió: “Si no fuera así, yo no estaría mandándote a que hablaras con Almino.  Las conversaciones con Almino son conversaciones serias...
Él es un hombre serio. Iré antes a conversar con Edward Kennedy, mientras Almino irá viendo a quien él considera necesario para esta operación”

Claudio Braga cumplió la misión. 

Se encontró con Almino en la confitería Richmond, en la calle Florida en Buenos Aires, y le trasmitió la decisión de Goulart. “Recuerdo que Almino Afonso dijo – más o menos – lo siguiente: él le brindará una vez más un gran servicio al país.

Goulart, frente a la perspectiva, estaba bajo tensión. 

En función de que sufría de cardiopatía grave y de haberse ampliado su afección coronaria, él había parado de beber y comenzó a hacer un violento régimen, a fin de adelgazar, sin embargo mal controlado, y continuó fumando mucho, no obstante la prohibición del médico, y a comer huevos y carnes con grasa, según las propias declaraciones de su esposa, Maria Tereza Goulart. 

Por lo tanto, el peligro de que tuviera otro infarto era grande, como ya lo sufriera en Uruguay, en 1969.

De cualquier forma, Goulart, conciente o no de este problema, prosiguió normalmente sus actividades. 

Fue a encontrarse con Maria Tereza, en Maldonado, a fin de ir juntos a la estancia en Tacuarembó y de allá partieron para Argentina, por el interior, cruzando el río Uruguay, pues no pretendía transitar por Buenos Aires, en virtud del clima de amenazas que existía allá. 

En la mañana del 5 de diciembre, con la  perspectiva de retornar en breve a Brasil aún sin amnistía, viajó con Maria Tereza para La Villa, la estancia que poseía en la provincia de Mercedes, Argentina. 

Lo hizo con mucho cuidado. 

Pero el viaje fue, ciertamente, exhaustivo, pues Goulart y Maria Tereza continuaron en avión sólo hasta Bella Unión, frontera de Uruguay, atravesaron en lancha el río Uruguay para Monte Caseros, prosiguieron en auto hasta Paso de los Libres, donde almorzaron con un comerciante de ganado en el Hotel Alejandro I, luego de lo que partieron para La Villa, distante cerca de 120 km de Uruguayana, en Brasil.

Ellos llegaron en la tarde del domingo, del día 5 de diciembre, recibidos por el administrador de la estancia, Julio Passos. 

En la noche, mientras conversaba con Julio Passos detalles sobre el arreo del ganado para la vacunación, Goulart comió un asado de oveja y, después de beber una taza de té, se retiró alrededor de la 1 hs. a su cuarto para dormir. 

A las 02:40 hs., sin embargo, Julio Passos oyó los gritos de Maria Tereza – la angustia de los gritos era tal que él pensó que alguien había invadido la casa – y corrió hasta el cuarto, donde vio a Goulart, acostado, con la mano en el corazón, y a ella intentando abrirle los brazos para hacerlo respirar. 

Cinco minutos después, a las 02:45 hs., Goulart estaba muerto. 

El médico, Ricardo Rafael Ferrari, que el chofer Roberto Ulrich, el “peruano”, había corrido a buscar, ya no podía hacer más nada. 

Luego de examinar el cuerpo, diagnosticó en acta de defunción, como causa de muerte: infarto de miocardio.

Goulart “pasó incólume por una decena de investigaciones”, según destacó Elio Gaspari,xxiii purgó doce años de exilio, pero la dictadura, el régimen autoritario, instituido por el golpe de estado de 1964, mostró su cara cruel, deshumana y mezquina. 

El gobierno del general Ernesto Geisel, aunque se propusiera promover, gradualmente, la apertura política, no decretó luto oficial, lo que obligó a José Magalhães Pinto, presidente del Senado, a mandar bajar la bandera a media asta, en señal de luto, en el predio del Congreso, y el Departamento de Censura prohibió la trasmisión de comentarios sobre la carrera política de Goulart, a través de la radio y la televisión, sólo permitiendo “una simple nota de defunción”, siempre que no fuese “repetida sucesivamente”. 

Aún la autorización para que su cuerpo fuese sepultado en Brasil, generó serias controversias, porque el general Silvio Frota, ministro de Guerra, intentó anular la autorización dada por el vice-presidente de la República general Adalberto Pereira dos Santos, para que el féretro atravesase el puente Presidente Justo que unía la ciudad de Paso de los Libres, en Argentina, a Uruguayana, en Brasil. 

No lo consiguió. 

Sólo así, doce años, ocho meses y cuatro días después de asilarse en Uruguay, el presidente constitucional de la República, ya sin vida, tuvo permiso de regresar a Brasil para ser enterrado en San Borja, donde había nacido.

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

BRASIL Y ARGENTINA : EL SECRETO DE DOS PRESIDENTES
Las relaciones secretas de Perón y Getulio Vargas fueron investigadas por la Revolución Libertadora, cuyo archivo acaba de recuperar el Archivo General de la Nación. De ahí surge la historia de Zoé Martínez, la agente oculta de Perón.

Por Rogelio Garcia Lupo
Clarín

La posguerra mundial trajo en 1945 tales problemas que Perón y Getulio Vargas, del Brasil, tomaron en sus manos la creación de una unión aduanera que fue la semilla del Mercosur.

La colaboración política y económica de Argentina y Brasil —ahora conocida como Mercosur—dio sus primeros pasos a partir de un verdadero complot de los presidentes Juan Perón y Getulio Vargas.

Ambos jefes de estado se respaldaron mutuamente, designaron delegados secretos de extrema confianza personal, intercambiaron discretos favores económicos y concluyeron sus gobiernos convencidos de que su intención de construir un eje regional entre los dos países había sido una de las causas de sus finales dramáticos: Vargas se suicidó en 1954, Perón fue violentamente derrocado, casi enseguida, en 1955.

Vargas seguía de cerca la situación argentina, donde había designado un embajador de su amistad, el ganadero Joao Bautista Lusardo.

En setiembre de 1945, cuando Perón perdió momentáneamente el poder, Lusardo mantuvo una conversación confidencial con él y le ofreció asilo en Brasil.

El encuentro había sido gestionado secretamente por dos amigos de Perón, el almirante Alberto Teissaire y el periodista José María Caffaro Rossi, pero la propuesta de Vargas no fue aceptada.

Perón, según el informe que recibió el presidente del Brasil, pensaba que era mejor la prisión porque de ella saldría directamente al gobierno, como en efecto sucedió poco después.

Vargas mantenía otro vínculo directo con Perón, por lo menos desde 1943, cuando los militares tomaron el poder en Buenos Aires.

Su amigo Caio Julio César Vieira visitaba a Perón en su casa y luego escribía informes puntuales de los proyectos que este llevaría adelante.

A fines de 1944 Perón le dijo a Vieira que los principales líderes del ejército argentino estaban de acuerdo en convocar a elecciones presidenciales ya que el final de la guerra europea estaba a la vista.

Fue una primicia para el presidente del Brasil.

La relación de Vargas y Perón despertaba ya entonces sospechas en el gobierno de Estados Unidos.

Un despacho secreto de la embajada norteamericana en Buenos Aires al Departamento de Estado en Washington hablaba, en Octubre de 1945, de"cooperación íntima" de Argentina y Brasil y la explicaba por qué los dos países "tienen problemas similares que quieren enfrentar de forma similar".

Los hechos se estaban produciendo, sin duda, con una sorprendente similitud. Perón recuperó su influencia el 17 de Octubre, pero Vargas fue derrocado doce días más tarde, el 29.

Previamente, Vargas había manifestado su malestar por una visita, fuera de programa, que la flota norteamericana del Pacífico se proponía realizar al puerto de Rio de Janeiro. "Producirá pésimos efectos", dijo el diplomático brasileño en Washington, transmitiendo la contrariedad de Vargas.

"Así como Perón había tomado a Vargas como modelo, Vargas aparentemente comenzaba a animarse con la experiencia de Perón", sostiene el académico brasileño Luiz Moniz Bandeira, para quien "la política exterior de Estados Unidos trataba de impedir la formación de un eje nacionalista contrario a sus objetivos económicos en el continente".

Pero la destitución de Vargas en 1945 abrió un período de relaciones tensas entre los dos países.

En enero de 1947 el jefe del estado mayor del Ejército de Brasil acusó a la Argentina de preparar una invasión de su territorio.

En 1948 el presidente del Uruguay, Luis Batlle Berres, convocó al embajador brasileño en Montevideo para anunciarle que era inminente una invasión argentina al Brasil, una fantasía geopolítica .

Sin embargo, Washington no creía en las intenciones bélicas y expansionistas de Perón y un extenso informe elaborado en 1949 para el Departamento de Estado y clasificado "top secret" bajo el título "Argentina Ambitions in South America", afirmaba que el proyecto de Perón, en cambio, consistía en organizar una comunidad económica y política a partir de la unión aduanera.

Perón formaría esta unión aduanera con los países del Río de la Plata, incluyendo a Brasil, Chile, Bolivia y Perú, y dándole la forma de un consorcio para competir en el mercado internacional de materias primas, especialmente hierro, petróleo, estaño, cobre, borax y tanino, y ofreciendo elevados volúmenes de la producción mundial: el 40 por ciento de los insumos básicos de la industria farmacéutica, el 85 por ciento del aceite de lino, el 70 por ciento del arroz y el 23 por ciento del algodón.

El autor del informe consideraba posible que detrás de la Argentina se sumaran España y Portugal, tal vez hasta Francia, a un bloque de naciones dirigido desde Buenos Aires y que funcionaría como mediador entre Estados Unidos y la Unión Soviética, ya abiertamente enfrentados en la "guerra fría".

Este programa entonces no parecía desmesurado a los analistas norteamericanos, para quienes la cuestión estratégica era impedir que Getulio Vargas volviera a gobernar el Brasil en 1950.

Para Perón, la suerte de su proyecto radicaba, justamente, en que Vargas triunfara en las elecciones presidenciales, lo que ocurrió, con más del 50 por ciento de los votos.

Perón y Vargas no habían descuidado su relación personal, y el centro de este contacto secreto ya pasaba por el diputado laborista Joao Goulart, viajero habitual entre la estancia de Vargas, en el sur brasileño, y la Casa Rosada.

Poco antes de las elecciones que devolvieron el gobierno a Vargas, el jefe del gabinete militar del Brasil denunció que la campaña electoral estaba utilizando fondos enviados por la Argentina.

El embajador británico en Brasil informó a Londres que "Brasil, con Vargas en el gobierno, no será un dócil adepto a los planes económicos y militares de Estados Unidos".

La victoria de Vargas fue la gran noticia que esperaba la Casa Rosada, que enseguida solicitó el regreso del embajador Lusardo, para hacerlo portador de una buena nueva: el trigo argentino costaría para Brasil menos que para cualquier otro destino; Vargas autorizó simultáneamente la importación de carnes desde nuestro país.

En 1952, la victoria del general Carlos Ibañez en Chile realimentó el proyecto de unión aduanera. Ibañez era un antiguo amigo de Perón y compartía el objetivo.

Pero Vargas soportaba dificultades internas y el embajador Lusardo le transmitió a Perón el deseo de que el pacto regional fuera primero firmado por Chile, para después suscribirlo con más comodidad. Inesperadamente el canciller brasileño desautorizó a Vargas, que no pudo despedirlo de inmediato para evitar una crisis política aun peor.

El historiador Moniz Bandeira dice que Vargas envió una carta a Perón exponiéndole los obstáculos que se le habían presentado y la hizo llegar en mano a Buenos Aires por medio del periodista brasileño Geraldo Rocha, director del diario O Mundo, de Río de Janeiro.

"Los contactos entre los dos —agrega el historiador brasileño— siempre se realizaron a través de intermediarios y al margen de los canales diplomáticos y el mismo Lusardo actuó más como amigo personal de ambos que como embajador".

En febrero de 1954 uno de esos amigos personales, Joao Goulart, fue señalado como el hombre que se proponía llevar al Brasil a un régimen"peronista".

Goulart había sido agente personal entre Vargas y Perón y en ese momento era ministro de trabajo de Vargas.

Los militares exigieron su salida del gabinete pero la suerte de Vargas estaba echada: unos meses después el presidente de Brasil se suicidó, denunciando una campaña subterránea de los grupos internacionales.

GETULIO VARGAS

La nueva política del Brasil

Gracias a Getúlio Vargas, los estados que hicieron la revolución de 1930 tomaron el control de la política nacional.

Todos los presidentes de entre 1930 a 1964, fueron gaúchos o mineiros, ejecutándose, por algunos meses, los gobiernos de Café Filho, Nereu Ramos y Jânio Quadros.

Los 50 años siguientes a la revolución de 1930, mineiros y gaúchos estuvieron en la presidencia de la república por 46 años.

Los partidos fundados por Getúlio Vargas Partido Social Democrático (PSD) (partido de los ex-interventores en el Estado Novo y intervencionista de la economía} y el antiguo Partido Trabalhista Brasileiro (PTB), dominaron la escena política desde 1946 hasta 1964.

PSD, UDN y PTB, los mayores partidos políticos de aquel periodo, eran liderado por mineiros (PSD y UDN) y por gaúchos (el PTB).

Tres tenientes de 1930 llegaron a la presidencia: Castelo Branco, Médici y Geisel.

El todavía ex-teniente Juarez Távora fue segundo en las elecciones presidenciales de 1955, el ex-teniente Eduardo Gomes, salió segundo en las de 1945 y 1950.

Ambos candidatos de la UDN, lo que muestra también la influencia de los ex-tenientes en la UDN, partido que tenía aún entre sus líderes al ex-teniente Juraci Magalhães.

El estilo consolidador de Getúlio fue incorporado como la manera de hacer política de los brasileños, y tuvo como su mayor adepto al ex-ministro de Justicia de Getúlio - Tancredo Neves, y su mayor momento en la gran alianza política se formó en torno a él, controlando la transición del Régimen militar hacia la democracia, en 1984, 1985.

El estilo del gobierno intentaba al mismo tiempo agradar a las élites y al proletariado, si bien no fue una creación getulista, aunque Getúlio tenía una personalidad típica del populismo.

Esa alianza élite-proletariado se transformó típica en el Brasil, como la Alianza del PTB-PSD apoyada por el clandestino PCB entre los años 1946-1964, y actualmente con la alianza de PT-PP-PMDB-PL.

Getúlio Vargas fue el creador del populismo en el Brasil.

A partir de 1946 hasta 1964, el populismo tomaría impulso, teniendo entre sus principales exponentes a Adhemar de Barros, Jânio Quadros y João Goulart.

En los últimos años, el representante del populismo con mayor proyección fue Leonel Brizola del PDT.

Actualmente, partidos con participación en la caída del régimen militar de 1964 (como el PMDB, el PT) y el PSDB, oriundo del PMDB, asumieron un papel fundamental en el juego político, al lado del PFL, heredero del UDN, y de los antiguos partidos de apoyo a los militares: ARENA y PDS.

La personalidad, típica del fascismo y del comunismo y la representación contra la izquierda y la derecha serían, según algunos, repetidas en la revolución de 1964, también llamada dictadura militar, implantada a partir de 1964 hasta 1985.

La fuerte represión al comunismo después de la Intentona Comunista, por ejemplo, serían vueltas a poner en practica por los militares en el régimen de 1964.

El fantasma de las revoluciones comunistas inminentes se repetiría en 1964, aunque, en ese caso, se debe dar importancia a la posición internacional por la guerra fría.

En tanto, algunos dicen que el suicidio de Getúlio Vargas fue el responsable del golpe militar de 1964.

Se cree que la indignación contra las fuerzas derecha (en la época representadas por Carlos Lacerda y el UDN), fue responsable del suicidio de Getúlio Vargas, impidiendo que los militares llegaran al poder ya en febrero de 1954 por ocasión del "Manifiesto de los Coroneles", o en agosto de 1954, cuando se esperaba la deposición de Getúlio.

La nueva economía del Brasil

La política sobre el trabajo llevada a cabo aún hasta el día de hoy, fue nombrada de "paternalista" por intelectuales de la izquierda, que acusaban de intentar anular la influencia de la izquierda sobre el proletariado, deseando transformar a la clase obrera en un sector sobre su control y asumir el control del movimiento obrero como en la "Carta del Lavoro" del fascista italiano Benito Mussolini.

Los defensores de Getúlio Vargas contra argumentaban, diciendo que en ningún otro momento de la historia de Brasil hubo avances comparables en los derechos de los trabajadores.

Los exponentes máximos de esta posición fueron João Goulart y Leonel Brizola, siendo Brizola considerado el último heredero político del"Getulismo", o de la "Era Vargas", en el lenguaje de los brasilianistas.

La critica de la derecha, de los liberales, decían que estas leyes del trabajo perjudicarían a los trabajadores porque aumentarían el llamado "costo Brasil", sobrecargando a muchas empresas y generando la inflación, que corroyeron los valores de los salarios, haciendo que las empresas brasileñas contrataran a menos trabajadores y se volvieran difícil a la hora de invertir en el Brasil.

Así, según la crítica liberal, las leyes del trabajado generaron inflación y desempleo entre los trabajadores.

El intervencionismo estatal en la economía iniciada por Getúlio sólo creció con el pasar de los años, alcanzando su máximo esplendor en el gobierno del ex-teniente de 1930 Ernesto Geisel.

Solamente a partir del gobierno de Fernando Collor se comenzó a hacer un desmonte del estado intervencionalista.

Y, durante 60 años, después de 1930, todos los ministros de la cartera económica del gobierno federal, fueron favorables a la intervención del estado en la economía, excepto Eugênio Gudin por 7 meses en 1954, y el dúo Roberto Campos - Octávio Bulhões, por menos de 3 años (1964 -1967).

"Trabalhadores do Brasil"

 (en español, Trabajadores del Brasil), era la frase que usaba Getúlio para iniciar sus discursos. Y no sólo en su discurso, la intención al bien de los trabajadores en su gobierno, marcó un tiempo de cambios sociales célebres, donde los trabajadores parecieron ser el centro del escenario político nacional.

Carta-testamento de Getúlio Vargas

Traducción al español de la original en Portugués

"Más de una vez las fuerzas y los intereses contra el pueblo se coordinaron y se desencadenaron sobre mí.

No me acusen, insulten; no me combatan, difamen; y no me den el derecho de defensa. Necesitan apagar mi voz e impedir mi acción, para que no continúe defendiendo, como siempre defendí, al pueblo y principalmente a los humildes. Sigo lo que el destino me ha impuesto. Después de décadas de dominio y privación de los grupos económicos y financieros internacionales, me hicieron jefe de una revolución que gané. Comencé el trabajo de liberación e instauré el régimen de libertad social. Tuve que renunciar. Volví al gobierno en los brazos del pueblo.

La campaña subterránea de los grupos internacionales se alió con grupos nacionales revolucionarios contra el régimen de garantía del trabajo. La ley de trabajos extraordinarios fue interrumpida en el Congreso. Contra la Justicia de la revisión del salario mínimo se desencadenaron los odios. Quise crear la libertad nacional en la potencialización de nuestras riquezas a través de Petrobrás, mal comienza ésta a funcionar cuando la onda de agitación crece. La Eletrobrás fue obstaculizada hasta el desespero. No quieren que el pueblo sea independiente.

Asumí el gobierno dentro del espiral inflacionario que destruía los valores del trabajo. Las ganancias de las empresas extranjeras alcanzaban hasta el 500% al año. En las declaraciones de valores de lo que importábamos existían fraudes que constataban más de 100 millones de dólares al año. Vino la crisis del café, se valorizó nuestro principal producto. Intentamos defender su precio y la respuesta fue una violenta represión sobre nuestra economía al punto de vernos obligados a ceder.

Vengo luchando mes a mes, día a día, hora a hora, resistiendo la represión constante, incesante, soportando todo en silencio, olvidando y renunciando a todo dentro de mí mismo, para defender al pueblo que ahora se queda desamparado. Nada más les puedo dar a no ser mi sangre. Se las aves de rapiña quieren la sangre de alguien, quieren continuar chupando al pueblo brasileño, yo ofrezco en holocausto mí vida. Escojo este medio para estar siempre con vosotros. Cuando los humillaran, sentirán mi alma sufriendo a su lado. Cuando el hambre fuera a golpear sus puertas, sentirán en sus pechos la energía de lucha para ustedes y sus hijos. Cuando los desprecien, sentirán en mi pensamiento la fuerza para la reacción.

Mi sacrificio los mantendrá unidos y mi nombre será vuestra bandera de lucha. Cada gota de mi sangre será una llama inmortal en su conciencia y mantendrá la vibración sangrada para resistir. Al odio respondo con perdón. Y a los que piensan que me derrotan respondo con mi victoria. Era un esclavo del pueblo y hoy me libro para la vida eterna. Pero este pueblo, de quien fue esclavo, no será más esclavo de nadie. Mi sacrificio quedará para siempre en sus almas y mi sangre tendrá el precio de su rescate.

Luché contra la privaciones en el Brasil. Luché con el pecho abierto. El odio, las infamias, la calumnia no abatirán mi ánimo. Les daré mi vida. Ahora les ofrezco mi muerto. Nada de temor. Serenamente doy el primer paso al camino de la eternidad y salir de la vida para entrar en la historia."

Getúlio Vargas.
24 de agosto de 1954.

NOTA DE LA NAC&POP: Ahora se descubre que Joao Goulart fue asesinado por los sectores pro norteamericanos como parte del “Plan Condor” que azotó a Latinoamérica en los ´70. Naturalmente si hubiéramos dicho esto entonces, nos hubieran acusado de preferir “la teoría conspirativa de la historia”. Muy bien ahí lo tienen. Lo mataron los pro Imperio. También obligaron, antes, a Getulio Vargas a tomar una decisión desesperada. Es que son las “democracias Sociales” como el peronismo, el varguismo, el chavismo” o el “goularismo” las que están prohibidas en nuestros países, porque la única y verdadera opción no es Jóvenes contra “viejos”; o “gays” contra “heterosexuales”, ni “hombres versus mujeres” y ni siquiera “izquierdas” versus “derechas”. La única y verdadera opción para nuestros pueblos es y sigue siendo “Patria o Colonia”y  “Liberación o Dependencia”MARTIN GARCIA / NAC&POP ( martin.garcia@fibertel.com.ar )

Joao Goulart. “Conseguimos colocar un comprimido en los remedios. Goulart no podía ser examinado por 48 horas o sería detectada”.represor uruguayo Neira Barreiro

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