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La Cámpora y una etapa que se abre

por Alejandro Mosquera 
El acto en Argentinos Juniors de la Cámpora marcó tres novedades que inciden en todo el escenario político nacional. En primer lugar lo evidente: el crecimiento de la agrupación juvenil, la masividad militante la muestra como uno de los dispositivos importantes del kirchnerismo. La segunda novedad es el cierre del acto a cargo de Máximo Kirchner, quien no solo con algunos tics nos recordó a Néstor, sino también ubicando la fuerza transformadora en el pueblo cuando asume un proyecto colectivo y no apellidos o candidaturas salvadoras. Sin embargo, el hecho principal es la proclama de irreversible que presidió el acto unido al crecimiento movilizador y la presencia como dirigente de Máximo.
Y aquí el mensaje se acompleja y gana en importancia. Por un lado se ponen en el centro las conquistas de la década y la proclama, en realidad, habla no tanto de su irreversibilidad sino de la decisión de su defensa. Y que el actor es el pueblo, la militancia en el llano o en el gobierno, en la función pública o en la calle. Se constituye en un mensaje hacia las propias filas, también hacia los candidatos y fuerzas políticas.
Los meses próximos traerán una pulseada muy fuerte entre quienes defienden las políticas de inclusión, de presencia estatal en la economía, de expansión de derechos y quienes buscan crear las condiciones para que el próximo gobierno lleve adelante un ajuste vía devaluación y achicamiento del gasto, que elimine impuestos al poder económico, abarate la mano de obra y restrinja el papel del Estado a garantizar sus ganancias. La hipótesis central para lograr los objetivos del poder concentrado es que el gobierno llegue hecho jirones para extirpar la experiencia del kirchnerismo. Para que signifique una singularidad irrepetible, el error del sistema que hay que extraer para que todo funcione a favor de sus intereses.
En el acto camporista la etapa de transformación de Argentina no se mide en el cortoplascismo, sino como estrategia de toda una época con algo de sensibilidad generacional que siente que tiene tiempo. Máximo incluyó un párrafo en su discurso donde señaló que si vencían a Cristina “…nosotros volvemos a la calle para reconstruir una fuerza política, para volver a gobernar Argentina en los próximos años”.
Y aquí una segunda definición importante, el kirchnerismo no termina en el 2015, se prepara para volver al gobierno.
En síntesis, volver a ganar las calles y forjar la defensa del gobierno de Cristina, si pos 2015 se vuelve al pasado neoliberal se va a resistir desde el llano, el FPV es una fuerza amplia que no se reduce a Unidos y Organizados y que el kirchnerismo se proyecta hacia el futuro.


Un buen acto, se notó en sus dirigentes la emoción de haber cumplido una etapa y que se está construyendo la próxima.

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