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UNA CONMEMORACIÓN, UN RECUERDO Y UN DOLOR por Jorge Rchid



Al conmemorarse un nuevo aniversario del proceso de recuperación de las Islas Malvinas, por parte de la dictadura genocida de la época, en un hecho que sin dudas tiene, validez histórica, lectura política de nuestro país y geopolítica, enmarcada en sucesos mundiales y nacionales, que confluyeron hacia una acción tan temeraria como heroica ya planteado el escenario de guerra, es necesario, por lo menos para mi, hacer algunas reflexiones en voz alta, para compartir el debate.
 
Ningún argentino duda de la legitimidad del reclamos soberanos sobre las Islas, desde el 28 de mayo de 1810, un decreto de Saavedra incorporó en su gobierno las islas, que décadas después fueron ocupadas militarmente primero por norteamérica , recuperadas e institucionalizadas por nuestro incipiente país y luego en 1833 usurpadas por la fuerza por la armada bitránica, con dos objetivos primordiales que se mantienen hasta hoy, los pasos bioceánicos preservados por el imperio y la proyección antártica como continente a explotar en un futuro, no muy lejano. A esos dos objetivos se agregaron después de la guerra, como botín, la depredación del mar Austral y la búsqueda de petróleo y minerales en aguas adyacentes, ambas en pleno desarrollo, de saqueo imperial. Los llamados kelpers, es decir ajenos, comenzaron a ser considerados desde ese momento ciudadanos británicos, con todas las ventajas que conlleva y la distribución plena del saqueo entre sus habitantes, los de mayor ingreso per cápita del mundo.
 
Estas consideraciones necesarias para avanzar en el análisis, demuestran que la intención de la cúpula dictatorial era absolutamente diferente a los espíritus y afectos que generaba en gran parte de la población y de los miles de militares profesionales y soldados que participaron de la recuperación y el posterior combate. Los militares genocidas, en su necesidad de afianzar un poder diluído por las luchas populares y sindicales en especial, recordar la del 30 de marzo con represión, cientos de presos y un muerto en Mendoza, veían en la recuperación su tabla de salvación frente a la historia, su posibilidad de condicionar el futuro y no sufrir las consecuencias del genocidio que habían provocado sobre nuestros compatriotas.Por el contrario el espíritu de una conciencia nacional siempre vigente, que en determinados momentos históricos se encuentra en retroceso, frente a la agresión imperial de las dictaduras militares, aprovechó el hecho Malvinas para renacer en todo su vigor, que se expresó desde la solidaridad del pueblo, hasta el heroísmo de nuestros valientes combatientes, algunos con nula o escasa preparación para el combate, pero que demostraron una fuerza incontenible de lucha por la Patria, por lo que llamarlos "chicos de la guerra" suena a un eufemismo peyorativo de su conducta. Fueron soldados, que debieron enfrentar en algunos casos, oficiales y suboficiales acostumbrados a tratar a los civiles en las catacumbas de las mazmorras del régimen, sufrieron algunos sin dudas, vejámenes que deben ser investigados como delitos de lesa humanidad, pero no por perseguir ese objetivo genuino y necesario, debemos olvidar los miles y miles que juntos con sus superiores dieron batallas, que hasta los profesionales de la guerra como los ingleses fueron conmovidos. Estos hechos escritos y relatados por los vencedores nos llenan  de emoción y patriotismo, jóvenes conscriptos luchando con hombres de tallados profesionalmente en cientos de batallas imperiales en el mundo, encontraron acá, en el Atlántico Sur soldados que tenían una causa justa por la cual luchar y lo hicieron en las peores condiciones, con una voluntad férrea al momento de la verdad, bajo fuego enemigo. Los aviadores , todos oficiales pilotos, los médicos que volaban los Hércules, en busca de heridos al ras del mar para no ser detectados, hombres y mujeres en el hospital de Puerto Argentino y en el buque hospital Irizar, artilleros con precisión de computadoras sin ellas, comandos desembarcando detrás de las líneas enemigas, entre otras tantas cosas no contadas, podrían llenar páginas de emoción en nuestros niños que siempre les ofrecemos héroes extranjeros, individualistas, todopoderosos, imposibles de emular porque no pertenecen a este mundo, les podemos dar el ejemplo de jóvenes hombres correntinos, chaqueños, porteños y de todo el país, que además de las inclemencias del frío , muchos debieron sufrir la desaprensión de algunos militares, que mancharon la epopeya de la Patria.
 
Por algo no se contó la historia, porque fueron escondidos socialmente  su regreso, porque fueron enterrados en sus horrores de estres postraumático de toda guerra, no pudieron expresarse, no se sintieron reconocidos, fueron humillados, marginados, siguieron siendo torturados sicologicamente, les provocaron otro strees importante, otra herida profunda en el cuerpo y la psiquis del combatiente abandonado. Se sumaron así factores de depresión y bronca social, que muchos superaron, otros no pudieron , otros siguieron el camino del suicidio en número de 400, cifra poco mencionada, porque si bien en toda guerra existen esta patología, aquí fue agravada por las condiciones impuestas por una dictadura que aún en sus últimos estertores, ni siquiera reconoció su falta de voluntad de lucha, su colonización cultural, su dependencia imperial norteamericana, verdadero factor de desestabilización de la guerra, a favor de una armada, que sin logística apropiada, no podía resistir la ofensiva mucho tiempo. No olvidar esto es parte del legado Malvinas, como lo es juzgar a los oficiales que torturaban a sus soldados, como lo es el reconocimiento permanente a los héroes y mártires del conflicto, como lo sigue siendo, luchar por recuperarlas.
 
Las Islas Malvinas son una causa nacional, deben ser siempre una política de estado, debe seguirse un estado de guerra permanente con el Reino Unido, una guerra comercial, diplomática, económica-financiera de denuncia en los foros internacionales, de llamados a acatar las resoluciones de Naciones Unidas, múltiples desde 1965, en un fallo favorable que nunca fue respondido por los dueños de la moral del mundo, los que poseen aún 13 colonias diseminadas, algunas como Malvinas, Ascensión, Diego García, estratégicas militarmente, las demás dedicadas al lavado del dinero sucio que impera en el mundo del tráfico de drogas, armas, petróleo y medicamentos. Una guerra en paz, que debe cerrar el espacio aéreo argentino y sudamericanos a vuelos desde y hacia Malvinas, que debe cobrar un impuesto duplicado a los residentes ingleses y empresas de ese país en nuestro país, como devolución del saqueo que están realizando en territorio argentino del Atlántico Sur, solicitar a los puertos del UNASUR el cierre de los mismos a navíos con destino o vuelta de Malvinas, militarizar el corredor costero atlántico argentino como frontera de máxima tensión, obligando a las FFAA británicas a destinar cada vez mas material, que les cueste dinero el mantenimiento de las islas, que deban gastar para aprovisionarse, que deban desplegar esfuerzos para llegar, que piensen en nosotros como peligro, en paz, pero como peligro, que sepan que con nosotros podrán vivir, pero sin nosotros les será costoso, que podrán seguir siendo ingleses bajo soberanía argentina, como lo son los cientos de miles que viven en nuestro país. Esto es así, porque sin poder de daño, no hay poder de negociación. La Argentina debe hacer sentir el rigor de su reclamo a los ingleses, en paz militar, pero en guerra diplomática bajo todos los aspectos que ello conlleva. Esa es la mejor reivindicación de nuestros derechos, el mejor homenajes a nuestros combatientes, el mejor legado a nuestros hijos, la mejor enseñanza a las futuras generaciones.
 
La historia es el Arca de Noé de la conciencia e identidad nacional
 
JORGE RACHID
LAS MALVINAS SON ARGENTINAS ....AHORA Y SIEMPRELAS MALVINAS S
ON ARGENTINAS ....AHORA Y SIEMPRE

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