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Sin lamentos, responder al enemigo Eleuterio Galván


Sin lamentos, responder al enemigo
                            
                               Eleuterio Galván
                                     (el que tomaba un vino dudoso/ que lo ayudaba a procesar/ lo demás era silencio/ y era cuando hablaba màs)
 
Hace màs de un año, los canallas que usurpan el gobierno nacional por obra y gracia de resentidos, desclasados, ignorantes, aculturados y racistas que no merecen haber nacido en la Argentina, comenzaron a demoler el edificio de la nación y hambrear a su pueblo en consonancia con intereses de potencias imperiales y grandes capitalistas locales y extranjeros. Ni bien cesantearon a los primeros trabajadores de sus puestos de trabajo, violaron la Constitución e iniciaron la demolición del país, quien esto escribe no sólo denunció lo que harían en el tiempo, sino llamó a la rebelión de civiles y uniformados patriotas – antes que los utilizaran, corrompiéndolos, para reprimir nuevamente al pueblo- para echar a los canallas del gobierno y castigarlos. Ante este llamado, que se llevò a cabo a través de conversaciones con pares y de un programa radial que quien esto escribe conducía conjuntamente con otro compañero, alguno/as intrigantes e imbéciles, utilizando los mismos calificativos e intrigas que se hicieron contra nuestra militancia de los años 70 y llevaron a enfrentarse a veces unos con otros y a desconfiar unos de otros, desnaturalizaron este planteo y se aferraron a la ‘legalidad democràtica’ construida por el imperialismo para nuestros países de Indoamérica Latina y Caribeña una vez que las dictaduras cívico – militares, por ellos auspiciadas y apañadas, terminaron con toda resistencia real a los planes imperialistas.
De esta manera y esgrimiendo hasta hoy la teoría de los ‘dos demonios’ a conveniencia, y aprovechando en los inicios de los 90 la autodisolución de la URSS y la demonización del ‘socialismo real’, las usinas imperialistas domesticaron no solo a un pueblo que había perdido el rumbo luego de las derrotas populares de los 70 y los de la nación toda en Malvinas, sino a la militancia ‘revolucionaria’, conduciéndola por el camino de la legalidad burguesa, haciendo creer que la lucha anterior de los años 70 había sido entre ‘civiles o militares’ o ‘guerrilleros ilegales contra fuerzas legales’, cuando la contradicción antagónica real se traducía en una confrontación nacional y de clase frente a un enemigo que se disfrazaba de ‘nacional’ y ‘legal’ a la par que servía como fuerza de choque de grandes empresarios locales y extranjeros y de potencias extranjeras, como EE.UU., en el marco de redomesticar una vez más su llamado ‘patio trasero’, del cual nuestro país formaría parte.
Lamentablemente, los augurios de quien esto escribe se cumplieron con creces, y la canalla macrista y sus socios, producto de la manipulación de grandes masas de población a través de los medios de información y ‘divertimento’ en el contexto de una Guerra Psicològica que utilizò toda la panfernalia de la misma- desinformación y manipulación, promoción del descreimiento y la negación en la propia historia, neutralización de la cultura de resistencia y mitos nacionales y populares, de clase, división del campo popular y de las fuerzas protorevolucionarias, desconfianza entre organizaciones populares, entre sus dirigentes, etc.- llevadas a cabo por Operaciones de Acción Psicológica dirigidas por los servicios de informaciones colonizados desde siempre por los de EE.UU. , logró asentar sus uñas en el cuerpo del territorio y su población.
Sería aburrido enumerar todo el infame periplo del saqueo y la explotación ceocrática-cambiemística, la mentira, la corruptela de grandes empresarios, funcionarios- desde el llamado ‘Presidente’ para abajo- jueces, uniformados, mercenarios de la manipulación ‘periodística’, etc. que hasta ahora el macrismo y sus secuaces recorrieron y recorren sin grandes contratiempos. Pero es preciso recalcar que la miopía o el oportunismo de cierta dirigencia política, social, de derechos humanos, progresista o de izquierda- y no solo hablamos de la ‘trotskista’ para que quede claro- jugó a favor de la permanencia en el gobierno de los canallas, con sus apuestas a la estabilidad y la gobernabilidad. Y hasta conjuró una posible rebelión popular que hubiera acabado con ella en el marco de una interna mafiosa entre ‘civiles’ y ‘uniformados’ de seguridad  en el momento de la ‘aparición’ del cadáver de Santiago Maldonado pocos días antes de llevarse a cabo las elecciones para legisladores del 22 de octubre. Así las cosas, los canallas ‘ganaron las elecciones’ y ahora entran con todo a guerrear contra un pueblo que, en su mayoría, tantos los pro como los contras, no cree que Cambiemos y sus secuaces sean sus enemigos y por ende los de la nación, la clase trabajadora y la Patria Argentina, a los que hay que barrer, sino ‘adversarios’ del kirchnerismo o algún otro ismo por ahí. Al no asumir el pueblo, y sobre todo su dirigencia, que los canallas son enemigos, no asumen que contra ellos hay que guerrear hasta que sean derrotados. No en las ‘urnas’ sino en la calle, los cuarteles, las fábricas, los campos y todo el territorio que pertenece a los trabajadores y al resto de la nación. Y sobre todo en la mente de los colonizados, a quienes estos crápulas llegan con sus aderezos culturales insolentes y lacayunos en el marco del ‘cambio’, ‘lo moderno’ y la mar en coche. El macrismo y su cohorte, bueno es repetirlo, es la trucha real del capitalismo sin caretas, donde el grande se come al chico, el chico se pelea con el chico para sobrevivir, el mediano quiere parecerse al grande y entonces odia al chico, el resentido social y racial se la agarra con su par al que vé como él mismo antes de cargar una pistola y un bastón de pegar y así en más. Despierta en los ignorantes y resentidos un afán de ser ‘ganador’ frente a ‘perdedores’, estimulando el individualismo, el egoísmo, el hedonismo, la imbecilidad individual y colectiva, el autismo frente a los otros, la indiferencia frente al sufrimiento ajeno. Y, sobre todo, configura objetivamente la guerra de ricos contra ricos, que aparece como ‘competencia’, esa que el campo popular, sus dirigentes, ajenos a la lucha de clases tal cual se manifiesta, no sabe aprovechar para dividirlos, fracturarlos y vencerlos.
Ahora algunos dirigentes sociales, políticos y ‘personalidades’ se dan cuenta de que la ‘democracia se resquebraja’. Pero ¿cual democracia? ¿La de los ricos y poderosos? ¿La democracia del capital?. Esa, para los explotados y patriotas se ha resquebrajado desde el mismo momento en que asumieron los canallas. No hay democracia real cuando los que ‘gestionan’ para los extranjeros imperialistas y  grandes capitalistas industriales, financieros, agrarios, de la información o cualquiera otro dan órdenes y se enseñorean en los cargos de todo tipo. La democracia de estos canallas nunca existió. Es tan falsa como la confesión del torturado física o psicológicamente que se quiebra ante el torturador. Sería bueno que aquellos que no lo saben estudien los métodos de lavado de cerebros, modificación de conductas individuales y colectivas y demás que el imperialismo capitalista ha implementado contra los pueblos, y el suyo propio, desde hace décadas, como parte de la ‘guerra de ideas y conductas’ frente a los ‘enemigos’ que quieren terminar con el capitalismo, el colonialismo y el neocolonialismo. Y contra aquellos gobiernos y pueblos que ya han terminado con él y construyen una nueva sociedad. Esto no lo inventó ningún payaso ecuatorial que la juega de manipulador y gurù al servicio de los canallas, viene de muy atrás.
La lucha de clases existe y la canalla macrista y sus compinches son exponentes de ella. Su guerra es contra la nación y el pueblo trabajador argentino. Son agentes del gran capital y de potencias extranjeras, por ello saben bien hacer su trabajo y lo hacen sin culpas ni remordimientos, están cebados, como lo estuvieron los torturadores, asesinos, ladrones de niños y bienes que contribuyeron a liquidar al movimiento revolucionario y clasista de los años 70 en la argentina. Y sobre todo los titiriteros que los engendraron, deformaron, corrompieron y les pagaron para ello, que ahora ‘gobiernan’ sin sus ‘ayudas’. Movimiento revolucionario que no fue, es o será impuesto por nadie ni nada ajeno a él, porque reflejó y condensó, refleja y condensa, y reflejará y condensará las luchas del pueblo argentino contra los opresores de adentro y de afuera,  desde los malones de originarios hasta los malones de los nuevos proletarios. Con chuzas y bolas, con fusiles y pistolas, con la historia en su voluntad y decisión.
La misma voluntad y decisión que hoy faltan para combatir y echar de una vez por todas a los canallas, sin remordimientos ni escrúpulos de ninguna clase.
Lo que cruje es la paciencia del pueblo, y hay que organizar y encauzar la bronca para que se saque el lastre de esta porquería de una vez por todas. Habrá tiempo para educar y enrumbar a la otra mitad de ‘ciudadanos’ que irresponsable y alegremente apuesta por la destrucción total del país y su propia esclavitud.
Sin dudarlo, manos a la obra.

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